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Ser pagano y tener una hija puede causarte en algún momento la necesidad de
preguntarte:
¿Cómo hago, le digo, le explico cuál es nuestra creencia, o dejo que crea en los
reyes magos y en el ángel de la guarda, que nada tienen que ver con nuestra
religión?
Básicamente uno le enseña a sus hijos a no tirar basura, a cuidar los árboles, a
jugar con gemas en lugar de ver televisión, a leer leyendas y cuentos, a hacer
bromas cuando en un relato la bruja siempre es fea y mala pero… ¿es esto
suficiente o tenemos que hacer más para que ellos aprendan lo que es ser
paganos?
Uno se embaraza, tiene un hijo y no se pregunta mucho como nuestra religión
puede afectarlo en un futuro, y si una persona no tiene un compromiso muy
arraigado con una vida religiosa, la lógica indica que va a vivir una vida dual
festejando los reyes magos y la rueda anual solar.
Es por eso que, como sacerdotisa, considero que debemos educar a nuestros hijos
sin darles lugar a dudas de a quién adoramos y qué significa ser pagano.
Entonces, ellos aprenden desde chicos que Dios no es un señor de barba que vive
en los cielos juzgándonos, y si es una energía que vive tanto en nosotros como
en la tierra, en la piedras y en toda la naturaleza.
Ellos pueden crecer sin ese “peso” sobre las espaldas que significa el pensar
que si uno hace algo que esta mal según las reglas de Dios será castigado, y si
crecen sabiendo que cada cosa que realicen tiene un consecuencia real en su
vida, pueden avanzar eligiendo con responsabilidad.
Otra actitud positiva es enseñarles a tener confianza en ellos mismos, que sepan
que puede llevar adelante en su vida la Ley de Tres o de Retorno.
Pero también es muy importante enseñarles desde pequeños la Ley de Oro: “Haz lo
que quieras sin dañar a nadie”.
Si ellos pueden aplicar estas “reglas” en su vida diaria, crecerán de manera
totalmente diferente a nosotros.
En síntesis, criar a nuestros hijos va más allá de una alimentación saludable,
enseñarles a realizar tareas en el hogar, que se laven los dientes, la
importancia de la Diosa y que cuiden el planeta. Educarlos es por sobre todas
las cosas enseñarles que lo mágico debe ser algo cotidiano y sencillo en su
vida.
Así, poco a poco, vamos a ir formando nuevos paganos que van a seguir el camino
que nosotros, sus padres, comenzamos hace tiempo.
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