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Antes de comenzar el
trazado del círculo tenemos que asegurarnos de que todos los artículos que
vayamos a necesitar durante el ritual se hallen ya dentro del perímetro de lo
que será nuestra área de trabajo, incluyendo siempre las siguientes
herramientas: cáliz con agua fresca, un plato con sal, pentaculo, daga o espada,
incensario con carbón, incienso, una o dos velas de altar para iluminación,
cuatro velas para los elementos, y todo aquello que vayamos a usar para los
encantamientos específicos. Una vez que tengamos esto listo, podemos comenzar el
trazado del círculo.
El altar debe estar
ubicado en el centro del espacio ritual, mirando al este (si seguimos la
tradición celta) o norte (si seguimos la tradición wicca). Tomando la daga y
apuntando al suelo, debemos trazar en sentido de las agujas del reloj (deosil)
un círculo, empezando por el punto cardinal hacia el que mire el altar,
visualizando la energía como una llama azul-plateada que va dibujando el círculo
en el piso, superponiendo los extremos una vez que hayamos dado la vuelta
completa. Mientras tanto, debemos ir recitando:
Consagro éste
círculo de poder a los Antiguos Dioses
Que aquí se manifiesten y bendigan a su hijo.
Regresamos al altar, y
allí elevamos las manos, saludando y diciendo:
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Este es un tiempo que no es tiempo,
en un sitio que no es un sitio,
en un día que no es un día.
Estoy en el umbral entre los mundos,
ante el velo de los Misterios.
Que el Anciano de los Días me ayude
y me proteja en mi travesía mágica.
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Colocamos el cáliz de
agua sobre el pentaculo y lo bendecimos, sosteniendo la daga sobre el mismo, y
diciendo:
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Gran Madre, bendice a esta criatura de Agua a tu
servicio
Haz que siempre recuerde las aguas
del Renacimiento de la Caldera
Gran Madre, bendice a esta criatura de Tierra a tu servicio.
Haz que siempre recuerde la Tierra bendita,
sus muchas formas y estados
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Espolvoreamos una pequeña
cantidad de sal en el agua, y levantando el cáliz en alto decimos:
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Gran Madre, te rindo honor!
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Ahora en la misma forma
en que trazamos el círculo inicialmente, debemos rociar la mezcla de agua y sal
por los bordes del círculo, para terminar volviendo a colocar el cáliz sobre el
altar.
Sosteniendo la daga sobre el incensario encendido, decimos
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Gran Padre, bendice a esta criatura de Fuego a
tu servicio
Haz que siempre recuerde el Fuego sagrado
que baila dentro de la forma de cada creación
Sosteniendo la daga sobre el incienso, decimos:
Gran Padre, bendice a esta criatura de Aire a tu servicio
que me traen
voces del Anciano de los Días
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Colocamos una pequeña
cantidad de incienso sobre el carbón encendido. Luego levantamos el incensario
en alto, diciendo
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Gran Padre, te rindo honor!
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Caminamos con el
incensario de la misma forma que hicimos con el cáliz, devolviéndolo luego al
altar. Luego nos acercamos al punto hacia el que mira el altar, y encendiendo
una vela, elevamos la mano, daga o espada a modo de saludo, y decimos (si
estamos mirando hacia el Este):
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Los invoco, Poderes del Aire
para presenciar éste rito
y proteger éste círculo
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Nos movemos en sentido
deosil, prendiendo una vela en cada cuarto y saludando en forma similar al
elemento que corresponde a dicho punto cardinal, a saber:
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Norte: Tierra
Sur: Fuego
Este: Aire
Oeste: Agua |
A medida que vayamos
invocando a cada uno, debemos visualizar cada uno de los poderes acercándose a
nuestro llamado
Regresamos al altar, y
mirando hacia el punto inicial decimos:
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El círculo está confinado
Con el poder a su alrededor
Entre los mundos estoy
Con protección a mano
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El círculo está trazado,
y podemos proceder con la ceremonia planeada
Invocaciones a la Diosa y al Dios
Estas invocaciones podemos
decirlas o no al principio de cada ritual, o usarlas como meditación, o
simplemente como lectura devocional. Lo ideal sería que después de un tiempo y
cuando ya nos encontremos cómodos, escribamos nosotros mismos las invocaciones.
Una vez terminado el ritual, no debemos olvidar agradecer la presencia de la
Diosa y el Dios al mismo. No es necesario usar ninguna forma complicada:
palabras sencillas bastarán a éste propósito.
Los siguientes ejemplos son
ejemplos de cánticos posibles:
Canto de Bendición
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Que los poderes del Uno,
la fuente de toda la creación,
que todo lo inundan, omnipotentes, eternos,
que la Diosa, la Señora de la Luna;
y el Dios, Cazador Astado del Sol,
que los poderes en los Espíritus de las Piedras,
regentes de los reinos elementales,
qe los poderes de las estrellas arriba, y la Tierra abajo
bendigan éste lugar, y éste tiempo, y a
mí que estoy con vosotros. |
Cántico para el aspecto más
suave de la Gran Madre
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Madre del pecho reconfortante, del brazo protector
Soy vuestro hijo. Protegedme del peligro.
Inspirad mis sueños
Dadme la llave
Que abrirá la puerta
Madre, ayúdame.
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Otra
invocación:
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Soy la Gran madre, adorada por toda la creación, que
existió antes de sus consciencia. Soy la fuerza primaria femenina,
sin límites, eterna.
Soy la casta Diosa de la Luna, Señora de la Magia, cuyo nombre
cantan el viento y las hojas. Llevo la Luna creciente en mi frente,
y mis pies descansan en los cielos estrellados. Soy los misterios
sin resolver, un camino sin transcurrir, un campo aún virgen del
arado. Regocíjense en mí y conozcan la plenitud de la juventud.
Soy la Madre Bendita, la graciosa Señora de la cosecha,
vestida con la fresca maravilla de la Tierra y el oro de los campos
cubiertos de grano. Controlo las mareas de la Tierra y por mí los
frutos maduran. Soy la Madre dadora de vida, maravillosamente fértil
Adórenme como la Anciana, suave en el ciclo sin fin de la
muerte y el renacimiento. Soy la rueda, la sombra de la Luna.
Controlo las mareas de hombres y mujeres y libero y renuevo a las
almas cansadas. Mi dominio es la oscuridad de la muerte; mi don en
la alegría del nacimiento
Soy la Diosa de la Luna, la Tierra y los
Mares, de incontables nombres, incontable fuerza. Emano magia y
poder, paz y sabiduría. Soy la eterna Doncella, Madre de todos y
Anciana de la oscuridad, y les envío bendiciones de amor ilimitado
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Invocación al Dios:
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Soy el radiante Rey de los Cielos, que inunda la
Tierra de calor y alienta a la semilla oculta de la creación a
explotar y manifestarse. Levanto mi lanza brillante para iluminar
las vidas de todos los seres y diariamente vuelco mi oro en la
Tierra, haciendo huir a los poderes de la oscuridad.
Soy el Señor de las bestias salvajes y libres. Corro veloz con
el ciervo y me elevo como el sagrado halcón contra el cielo
resplandeciente. Los antiguos bosques y lugares salvajes emanan mis
poderes, y los pájaros en vuelo cantan de mi santidad.
Soy la última cosecha, que ofrece frutos y granos bajo la hoz
del tiempo para que todo se alimente. Porque sin plantar no hay
cosecha, sin invierno no hay primavera.
Adórenme como el Sol de la creación, de mil nombres, el
espíritu del ciervo astado, la cosecha sin fin. Vean en el ciclo
anual de los festivales mi nacimiento, muerte y renacimiento, y
sepan que ése es el destino de toda creación
Soy la chispa de la vida, el Sol
radiante, el dador de paz y descanso, y envío mis rayos para
bendecirlos, iluminando los corazones y fortaleciendo las mentes de
todos. |
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